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¿Sabés por dónde circulan tus mensajes?

15 Feb 2017

Cuanto más juguemos el papel de receptores mejor podremos desarrollar el de emisores.

 

 

Cuando intentamos comunicar, generalmente nos ubicamos en la posición del emisor ¿Pero qué pasa si hacemos el camino inverso y pensamos como receptores? Si damos vuelta la ecuación, resulta mucho más fácil y más claro pensar a qué le presto atención, quiénes son mis referentes, a dónde recurro para informarme y lo más importante de todo: ¿Busco información o espero que la información me busque a mí?

 

Siempre que pensamos en comunicación debemos tener en cuenta que existe un otro, técnicamente los llamamos emisor y receptor. Según el lugar en dónde nos paremos, jugaremos un rol diferente. Cuando somos emisores, además de tener claro el mensaje que queremos comunicar, tendremos que hacer hincapié mínimamente en conocer al receptor y sus particularidades, el canal que utilizaremos, los ruidos que se pueden presentar y el contexto. Cuando somos receptores… simplemente recibimos la información, vemos si nos interesa, si la descartamos o si queremos ampliarla; escuchamos, desciframos e interpretamos. Todo este camino (¡y más!) deberá recorrer el mensaje que el emisor quiere hacernos llegar.

 

Ahora bien, ¿cómo podemos adelantarnos y conocer el recorrido de este camino? La forma en que cada uno de nosotros se informa va cambiado según las posibilidades que nos presenta el entorno -esto no es una novedad-, y los hábitos de consumo de información también se modifican. La tecnología avanza velozmente y multiplica el abanico de canales y herramientas disponibles que se nos presentan para facilitarnos la búsqueda. Como receptores, este avance nos simplifica muchas cosas. Sin embargo, desde el lugar de comunicadores puede resultar también una dificultad, ya sea por correr detrás de estos avances, por ignorarlos o por no saber exactamente cuál es la mejor manera de utilizarlos.

 

Por ejemplo, si una empresa quiere gestionar la comunicación, deberá realizar un exhaustivo análisis de sus públicos y conocer de qué manera se mantiene informado, para elegir los canales apropiados y lograr que su mensaje llegue de la mejor manera posible. Para esto, no hay que olvidar que siempre el contenido será la estrella que nos permitirá alcanzar nuestro Norte: cumplir el objetivo que queremos lograr. Luego, tendremos que arremangarnos para definir “el cómo”: la forma y los canales más convenientes para comunicarlo.

 

Volviendo a nuestro rol de receptores, podemos pensar juntos y preguntamos ¿cuál es el medio de comunicación que utilizamos para informarnos? ¿Qué diario compramos? ¿Qué portal abrimos? Seguramente todos coincidiríamos en que ya no es uno solo. Intentamos, con el poco tiempo con el que contamos, buscar la mejor información, que incluye calidad del contenido, novedad y confianza por sobre todas las cosas. Aquí es dónde la tecnología -sobre todo las herramientas y los canales digitales- nos facilitan la búsqueda o la llegada de información directa al usuario, con sólo utilizar algunas palabras claves o temáticas. Seguimos en twitter a los usuarios que consideramos fuentes de información válidas, sean personas, medios de comunicación, empresas o instituciones. Lo mismo en Facebook y las distintas Apps instaladas en nuestro teléfono.

 

Nuevamente, este escenario es genial como receptores y un gran desafío como emisores. Ante el bombardeo cotidiano de información, necesitamos que nuestro contenido (aquello que queremos que se conozca de nuestra empresa) llegue a esos públicos, usuarios, consumidores, clientes. Buscamos reforzar vínculos, mejorar la percepción de nuestra imagen o construir una buena reputación. La mejor forma de hacerlo es pensar cómo uno mismo busca o accede a esa información, pero por sobre todas las cosas sabiendo cómo lo hacen aquellos con quienes queremos comunicarnos.

 

La investigación y actualización va a ser siempre nuestra base para poder pensar la mejor estrategia. La solidez que brinda este conocimiento abrirá puertas a encontrar más y mejores formas de hacer llegar nuestro mensaje. Ser receptores nos hace proactivos y nos invita a conocer. De esta manera podemos saber cuáles son los hábitos de consumo de información de nuestros públicos.

 

Hoy casi no existe quién se informe a partir de un solo medio, porque no esperamos que los medios de comunicación convencionales nos digan lo que pasa. Las redes sociales nos ayudan a segmentar la información de acuerdo a temáticas de interés, buscamos información de expertos acerca de un tema a través de feeds y descargamos aplicaciones que nos ayudan a seleccionar que información queremos ver, leer o escuchar. Ya no esperamos a que nos informen, sino que buscamos lo que nos interesa. La pregunta en este caso sería ¿cómo logramos que nos busquen? ¿Cómo logramos que nos encuentren y que nuestro mensaje cumpla su cometido?

 

Para lograr la atención de los receptores (siempre teniendo en claro qué es lo que queremos comunicar y a quién), deberíamos trabajar principalmente en:

  1. El mensaje: saber qué queremos comunicar. Esto se logra eficientemente planificando la comunicación, elaborando una estrategia para mantener coherencia con el resto de los mensajes emitidos.

  2. Los públicos: conocer a nuestros públicos. Qué quieren, qué les interesa, cuáles son sus preferencias, qué redes sociales eligen, en qué horarios se conectan, qué medios de comunicación convencionales eligen, entre otras cosas.

  3. Los emisores: muchas veces no somos nosotros los únicos emisores. Por tanto, deberemos seleccionar emisores correctos para transmitir los mensajes;  pueden ser periodistas, personalidades, expertos o influenciadores, que funcionarán como voceros oficiales o legítimos de la empresa.

  4. Los medios, canales o herramientas: distribuir esa información, cómo y a través de qué canales. Medios de comunicación, redes sociales o aplicaciones. ¡Ah! Tampoco podemos olvidarnos del soporte para el que vamos a adaptar esa información, como la televisión, la radio, los medios gráficos, notebooks, tables o smartphones.

Entonces, estamos de acuerdo que hoy es difícil – pero no imposible – saber por dónde están todos nuestros mensajes. Cuanto más juguemos el papel de receptores mejor podremos desarrollar el de emisores.

 

Contanos qué canal elegís y qué fuentes preferís ¿Utilizás redes sociales para priorizar la información que buscás?

 

 

 

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