lucerelucerehttps://www.lucere.com.ar/blog¿Sabés por dónde circulan tus mensajes?]]>Lucerehttps://www.lucere.com.ar/single-post/2017/02/15/%C2%BFSab%C3%A9s-por-d%C3%B3nde-circulan-tus-mensajeshttps://www.lucere.com.ar/single-post/2017/02/15/%C2%BFSab%C3%A9s-por-d%C3%B3nde-circulan-tus-mensajesWed, 15 Feb 2017 16:26:10 +0000
Cuanto más juguemos el papel de receptores mejor podremos desarrollar el de emisores.
Cuando intentamos comunicar, generalmente nos ubicamos en la posición del emisor ¿Pero qué pasa si hacemos el camino inverso y pensamos como receptores? Si damos vuelta la ecuación, resulta mucho más fácil y más claro pensar a qué le presto atención, quiénes son mis referentes, a dónde recurro para informarme y lo más importante de todo: ¿Busco información o espero que la información me busque a mí?
Siempre que pensamos en comunicación debemos tener en cuenta que existe un otro, técnicamente los llamamos emisor y receptor. Según el lugar en dónde nos paremos, jugaremos un rol diferente. Cuando somos emisores, además de tener claro el mensaje que queremos comunicar, tendremos que hacer hincapié mínimamente en conocer al receptor y sus particularidades, el canal que utilizaremos, los ruidos que se pueden presentar y el contexto. Cuando somos receptores… simplemente recibimos la información, vemos si nos interesa, si la descartamos o si queremos ampliarla; escuchamos, desciframos e interpretamos. Todo este camino (¡y más!) deberá recorrer el mensaje que el emisor quiere hacernos llegar.
Ahora bien, ¿cómo podemos adelantarnos y conocer el recorrido de este camino? La forma en que cada uno de nosotros se informa va cambiado según las posibilidades que nos presenta el entorno -esto no es una novedad-, y los hábitos de consumo de información también se modifican. La tecnología avanza velozmente y multiplica el abanico de canales y herramientas disponibles que se nos presentan para facilitarnos la búsqueda. Como receptores, este avance nos simplifica muchas cosas. Sin embargo, desde el lugar de comunicadores puede resultar también una dificultad, ya sea por correr detrás de estos avances, por ignorarlos o por no saber exactamente cuál es la mejor manera de utilizarlos.
Por ejemplo, si una empresa quiere gestionar la comunicación, deberá realizar un exhaustivo análisis de sus públicos y conocer de qué manera se mantiene informado, para elegir los canales apropiados y lograr que su mensaje llegue de la mejor manera posible. Para esto, no hay que olvidar que siempre el contenido será la estrella que nos permitirá alcanzar nuestro Norte: cumplir el objetivo que queremos lograr. Luego, tendremos que arremangarnos para definir “el cómo”: la forma y los canales más convenientes para comunicarlo.
Volviendo a nuestro rol de receptores, podemos pensar juntos y preguntamos ¿cuál es el medio de comunicación que utilizamos para informarnos? ¿Qué diario compramos? ¿Qué portal abrimos? Seguramente todos coincidiríamos en que ya no es uno solo. Intentamos, con el poco tiempo con el que contamos, buscar la mejor información, que incluye calidad del contenido, novedad y confianza por sobre todas las cosas. Aquí es dónde la tecnología -sobre todo las herramientas y los canales digitales- nos facilitan la búsqueda o la llegada de información directa al usuario, con sólo utilizar algunas palabras claves o temáticas. Seguimos en twitter a los usuarios que consideramos fuentes de información válidas, sean personas, medios de comunicación, empresas o instituciones. Lo mismo en Facebook y las distintas Apps instaladas en nuestro teléfono.
Nuevamente, este escenario es genial como receptores y un gran desafío como emisores. Ante el bombardeo cotidiano de información, necesitamos que nuestro contenido (aquello que queremos que se conozca de nuestra empresa) llegue a esos públicos, usuarios, consumidores, clientes. Buscamos reforzar vínculos, mejorar la percepción de nuestra imagen o construir una buena reputación. La mejor forma de hacerlo es pensar cómo uno mismo busca o accede a esa información, pero por sobre todas las cosas sabiendo cómo lo hacen aquellos con quienes queremos comunicarnos.
La investigación y actualización va a ser siempre nuestra base para poder pensar la mejor estrategia. La solidez que brinda este conocimiento abrirá puertas a encontrar más y mejores formas de hacer llegar nuestro mensaje. Ser receptores nos hace proactivos y nos invita a conocer. De esta manera podemos saber cuáles son los hábitos de consumo de información de nuestros públicos.
Hoy casi no existe quién se informe a partir de un solo medio, porque no esperamos que los medios de comunicación convencionales nos digan lo que pasa. Las redes sociales nos ayudan a segmentar la información de acuerdo a temáticas de interés, buscamos información de expertos acerca de un tema a través de feeds y descargamos aplicaciones que nos ayudan a seleccionar que información queremos ver, leer o escuchar. Ya no esperamos a que nos informen, sino que buscamos lo que nos interesa. La pregunta en este caso sería ¿cómo logramos que nos busquen? ¿Cómo logramos que nos encuentren y que nuestro mensaje cumpla su cometido?
Para lograr la atención de los receptores (siempre teniendo en claro qué es lo que queremos comunicar y a quién), deberíamos trabajar principalmente en:
El mensaje: saber qué queremos comunicar. Esto se logra eficientemente planificando la comunicación, elaborando una estrategia para mantener coherencia con el resto de los mensajes emitidos.
Los públicos: conocer a nuestros públicos. Qué quieren, qué les interesa, cuáles son sus preferencias, qué redes sociales eligen, en qué horarios se conectan, qué medios de comunicación convencionales eligen, entre otras cosas.
Los emisores: muchas veces no somos nosotros los únicos emisores. Por tanto, deberemos seleccionar emisores correctos para transmitir los mensajes; pueden ser periodistas, personalidades, expertos o influenciadores, que funcionarán como voceros oficiales o legítimos de la empresa.
Los medios, canales o herramientas: distribuir esa información, cómo y a través de qué canales. Medios de comunicación, redes sociales o aplicaciones. ¡Ah! Tampoco podemos olvidarnos del soporte para el que vamos a adaptar esa información, como la televisión, la radio, los medios gráficos, notebooks, tables o smartphones.
Entonces, estamos de acuerdo que hoy es difícil – pero no imposible – saber por dónde están todos nuestros mensajes. Cuanto más juguemos el papel de receptores mejor podremos desarrollar el de emisores.
Contanos qué canal elegís y qué fuentes preferís ¿Utilizás redes sociales para priorizar la información que buscás?
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¿Qué es la Comunicación Ágil?]]>Lucerehttps://www.lucere.com.ar/single-post/2017/01/31/%C2%BFQu%C3%A9-es-la-Comunicaci%C3%B3n-%C3%81gilhttps://www.lucere.com.ar/single-post/2017/01/31/%C2%BFQu%C3%A9-es-la-Comunicaci%C3%B3n-%C3%81gilTue, 31 Jan 2017 14:49:47 +0000
¡Bienvenidos al Blog de Lucere! Para inaugurar este espacio de intercambio de conocimiento, ¿qué mejor idea que escribir sobre Comunicación Ágil? Les contaremos a qué nos referimos cuando hablamos de agilismo en la gestión de la comunicación y cuáles son sus ventajas, para que comprendan y compartan nuestras ganas de que cada día más organizaciones y equipos lleven adelante sus estrategias de comunicación de manera ágil y eficiente.
La comunicación ágil es un concepto que integra dos universos: la gestión de comunicación y los principios de las metodologías ágiles. Quienes alguna vez hayan escuchado hablar o hayan trabajado en equipos ágiles, comprenderán que estamos hablando de una forma de llevar adelante proyectos complejos con éxito (y creo que todos estamos de acuerdo en que la comunicación es compleja), con el enfoque puesto en las personas, los resultados, la colaboración y la respuesta ante el cambio. Para introducirlos en el mundo de la Comunicación Ágil, haremos foco en cinco conceptos principales:
1. LA COMUNICACIÓN ESTÁ EN TODAS PARTES. En primer lugar, debemos entender que la comunicación es mucho más que palabras, textos o folletos. Una organización comunica a través de sus acciones, sus decisiones y también por medio de los silencios, de aquello que no se dice. Los espacios físicos también comunican y todo tiene un sentido que es interpretado consciente o inconscientemente por los públicos que interactúan con la organización. Por eso, la comunicación es un eslabón estratégico de la organización, es dinámica por naturaleza (todos los seres humanos nos comunicamos), y se da en un contexto de cambio permanente.
2. INVOLUCRA A TODA LA ORGANIZACIÓN. Como la comunicación está en todas partes, también está presente en todas las áreas de la organización. Para que el agilismo se convierta en el motor de la comunicación para las empresas, las personas son una pieza clave. Cuando hacemos comunicación ágil, involucramos durante todo el proceso a representantes de todas las áreas de la organización para comprender las problemáticas de fondo, plantear objetivos trascendentes y crear estrategias efectivas y poderosas, con impacto en el negocio.
3. IMPACTA EN EL NEGOCIO. Cuando realizamos proyectos de comunicación ágil, el foco está puesto en problemáticas y objetivos estratégicos de la organización que mejoren su funcionamiento, su visibilidad o la relación con públicos clave. Solamente de esta manera es posible llevar adelante estrategias de comunicación efectivas y alineadas con el negocio. La planificación ágil permite que haya espacios de retroalimentación continuos para revisar que las acciones y los mensajes lleguen a los públicos clave, aporten valor visible y generen un retorno de inversión.
4. EL SECRETO ESTÁ EN LOS PÚBLICOS. Otro punto clave es la escucha, la medición y el aprendizaje continuo. Si hoy definimos un objetivo y elaboramos un plan anual ¿quién puede decir afirmar que dicho plan será ejecutado al pie de la letra? ¿Qué sucede si durante el proceso el cliente o la dirección cambia las prioridades? ¿Qué hacemos si nuestro público muestra un cambio de actitud o necesitamos cambiar el mensaje? La comunicación ágil plantea que los cambios formen parte del proceso. Utiliza metodologías de trabajo para gestionar la comunicación con una escucha activa del entorno y una fuerte participación de todo el equipo interdisciplinario (diseño, PR, publicidad, ventas, marketing, producto, sistemas, finanzas y ¡todos los que resulten necesarios!), adaptándose a los cambios de la empresa y con el foco puesto en los públicos.
5. VISIÓN A LARGO PLAZO Y AVANCE DINÁMICO. Cuando planificamos en comunicación ágil, lo hacemos de manera flexible, con entregas concretas en períodos cortos de trabajo que generen impacto en los públicos o stakeholders y aporten valor visible al negocio. El avance es incremental, ya que en cada ciclo de trabajo nos permitimos la gran oportunidad de introducir mejoras y aprendizajes recientes. Para esto, nos basamos en principios y métodos del agilismo, un paradigma que es utilizando en todo el mundo para llevar adelante proyectos de desarrollo de software de calidad y valor (y mucho más que esto!). Muchas organizaciones ya prestaron atención a estos equipos ágiles, colaborativos, comprometidos y altamente productivos, y comenzaron a replicar y adaptar sus metodologías de trabajo a diversas áreas. ¡Y la comunicación ágil también! Adaptamos herramientas y metodologías, para aplicarlas al complejo mundo de la comunicación, para poder llevar a cabo proyectos y campañas de calidad y valor.
No estamos diciendo que en la gestión tradicional de la comunicación no se tenga en cuenta el dinamismo del contexto o no se escuche a los públicos, sino que se suelen considerar estos cambios como retrasan el tiempo del proyecto, salen más caros, nos hacen perder tiempo o, en el peor de los casos, se tratan de esconder bajo una alfombra para que no generen conflictos sobre el plan inicial acordado.
La comunicación ágil es como un barco que navega en altamar. Los que somos parte de su tripulación, tenemos un punto de destino fijado (el objetivo) y un camino trazado (la planificación). Pero sabemos que cada día definiremos cómo sigue el viaje de acuerdo al viento, al agua, a las condiciones y al camino recorrido, para llegar a destino en tiempo y forma, pero no a cualquier costo.
De manera análoga, en comunicación ágil definimos objetivos a largo plazo y planificamos con la inmensa ventaja de confiar en que todos los miembros del equipo contarán con espacios pautados para sugerir cambios y aportar mejoras, asegurando mayor calidad, escucha, flexibilidad y efectividad en los mensajes. De esta manera, logramos gestionar la comunicación con eficiencia e impacto en el negocio.
¡Esperamos sus comentarios e ideas para seguir mejorando y haciendo crecer la comunidad de #ComunicaciónÁgil!
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